Lo mejor sería que ocurriera lo peor

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Updated: diciembre 20, 2008

Una temporada 0-16 podría finalmente generar los cambios necesarios en Detroit

Los Detroit Lions deben terminar 0-16.

No 1-15. No 2-14. Necesitan terminar en blanco.

No es una cosa sencilla de escribir, ni es una conclusión sencilla de llegar. Las cosas no son buenas en mi ciudad natal ahora. El desempleo es muy alto, y la confianza muy baja. Apenas esta semana, ambos diarios de Detroit anunciaron que gracias a la crisis económica, sólo entregarán a domicilio tres veces a la semana empezando en marzo, lo que les quita la calidad de ‘diarios’.

El congreso está aplazando una resolución respecto de las ‘Tres Grandes’ armadoras de automóviles, habiendo olvidado que acaban de escribir un cheque en blanco para Wall Street sin siquiera pedir una tarjeta navideña a cambio. Por ello, no los culpo por pensar que lo último que necesita Detroit es amarrar un lugar infame en la historia deportiva. Pero es exactamente lo que se necesita. Creo firmemente que no puedes mejorar hasta que has estado en las peores. Y los Lions han pasado tanto tiempo perfeccionando el arte de empeorar, que necesitan una marca de 0-16 para finalmente verse empujados hacia una mejoría.

Tristemente, les ha tomado 50 años a los Lions acercarse hasta este punto. Han ganado sólo un partido de postemporada desde 1957, el año en que nació mi madre. Pese a esa estadística sorprendentemente negativa, no fue hasta que el ex presidente de los Lions, Matt Millen, tomó el mando de la franquicia en el 2000 que el equipo se hundió en las peores profundidades. La historia reciente de este equipo es tan vergonzosa, que me duele siquiera escribir sobre ello. Los Lions han tenido dos temporadas ganadoras en los últimos 13 años.

Están 40-101 en la década, lo que se traduce en un deprimente porcentaje ganador de .284. Sólo esta patética franquicia podría considerar a Wayne Fontes como el mejor entrenador en la historia del equipo. No ha funcionado nada en medio siglo. Lo que mencionen, ha sido un fracaso. Los Lions intentaron el Run ‘n’ Shoot y la Ofensiva de la Costa Oeste. Reclutaron esquineros, ganadores del Trofeo Heisman, linieros ofensivos y, por supuesto, receptores abiertos. Contrataron entrenadores inexpertos y entrenadores experimentados.

Barry Sanders fue la mejor decisión en la historia de los Lions. ¿La peor? Escojan su favorita. El denominador común a través de todos estos años es William Clay Ford Sr., quien ha sido propietario del equipo desde 1964. Tiene buenas intenciones, y el negocio de su familia inyectó vida a la ciudad de Detroit, pero cuando se trata de fútbol americano, tiene tanta idea como los presidentes de las universidades que aún pelean contra la idea de unos playoffs a nivel colegial. Como los aficionados de los Lions posiblemente nunca verán un cambio de dueño, su única opción que les queda es ver sufrir a los Lions la monumental vergüenza de irse 0-16. Ciertamente no me atrae la idea de ver a la ciudad de Detroit recibir patadas cuando ya está tendida sobre la lona, pero si los Lions ganan cualquiera de los partidos que les quedan, eso podría ser suficiente para impedir la limpia total que se requiere.

La lealtad de Ford le ha servido bien como uno de los líderes de la industria, pero le ha arruinado deportivamente. Tiene el mal hábito de quedarse con las personas demasiado tiempo, como se evidencia por los siete años que mantuvo a Millen. Si los Lions derrotan a New Orleans o Green Bay, Ford podría pensar que no requiere tanto cambio como pensaba.

Ya hay gente que ha sugerido que el entrenador en jefe Rod Marinelli merece quedarse con su empleo, porque los Lions han jugado duro pese a perder sus primeros 14 encuentros. No me importa si se parecen a los Patriots del año pasado en las siguientes dos semanas, no se puede justificar mantener a un entrenador con marca de 10-36. Un récord sin victorias no sólo haría imposible que Marinelli se quedara, sino que además Ford no tendría otra opción más que realizar una limpieza a conciencia.

Muchas otras franquicias se han reinventado hasta convertirse en ganadores después de hundirse hasta el fondo. Los Tampa Bay Buccaneers que terminaron 0-14 podrían haber sido peores que los Lions del 2008, pero los Bucs alcanzaron el juego de Campeonato de la NFC en 1979, y finalmente ganaron el Super Bowl tras la temporada del 2002.

Los Arizona Cardinals –archirival histórico de Detroit en la carrera por el honor de la peor franquicia de la NFL– ganaron este año la NFC Oeste y están dentro de los playoffs por primera vez en 10 años. Así que el éxito puede darse, pero primero llega la vergüenza. Ford podría no entenderlo, pero él siempre ha respondido fuerte a la vergüenza. Finalmente despidió a Millen porque su hijo, Bill Jr., dijo públicamente que hubiera despedido a Millen hace mucho tiempo. Eso hizo ver mal al viejo. Debo creer que a un hombre que ha sido un titán en el mundo de los negocios por tanto tiempo como Ford, no le agrada particularmente parecer estúpido. Así que, aunque los aficionados de los Lions podrían temer a la idea de que Ford tome aún más decisiones, aquí hay otra buena razón para pedir un 0-16: a partir de ese punto, Ford ya no podría empeorar más las cosas.

Visto en  ESPNDeportes.com

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