Kobe anota 61 puntos ante los Knicks

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Updated: febrero 3, 2009

Bernard King querrá seguir leyendo, porque fue su récord, uno que sostuvo durante 24 años en el Madison Square Garden, el que cayó el lunes por la noche en manos de Kobe Bryant.


Michael Jordan también estará interesado en leer hasta el final, ya que uno de sus récords –la mayor cantidad de puntos por un adversario de los Knicks– también cayó anoche, en una velada surrealista en la que los Lakers se recuperaron de una noticia devastadora sobre las espaldas de uno de los mejores jugadores de todos los tiempos, una leyenda viviente quien montó un espectáculo ofensivo absolutamente brillante, indicó Chris Sheridan en su columna de ESPN.

La respuesta que están buscando: ¿Qué motivó a Kobe?

¿Qué fue exactamente lo que impulsó a Bryant a anotar 61 puntos en el triunfo de los Lakers por 126-117 sobre los New York Knicks?

La respuesta se divide en cinco partes:

* La necesidad de levantar el ánimo de su equipo tras la noticia de la lesión de rodilla de Andrew Bynum, que lo dejará fuera entre ocho y 12 semanas, y la necesidad adyacente de demostrarle al mundo que todavía puede impulsar a los Lakers ofensivamente como hace tres o cuatro años.

* El deseo de no pasarse el resto de la noche siendo regañado por Spike Lee, ya que ambos verían el último documental de Lee hasta la madrugada, “y no quería escuchar ni una crítica de él, así que eso fue un incentivo extra. En serio”, dijo Bryant.

* Durante el verano que pasó con el entrenador de los Knicks, Mike D’Antoni, en el Team USA, era común que jugadores al azar predijeran que le anotarían 50 puntos al equipo de D’Antoni cuando vinieran al Garden. Dwyane Wade fue el único que amenazó directamente con anotarles 50 puntos a los Knicks (si D’Antoni no le daba suficientes minutos en Beijing), pero varios jugadores alardearon con hazañas similares. “No subestimes las palabras que cruzamos este verano”, dijo Bryant.

* La necesidad de enseñarle una lección o dos al alero Wilson Chandler (Knicks) sobre lo que pasa cuando alguien deja mal parado a Bryant, como lo hizo Chandler al final del primer cuarto con un hábil bloqueo en uno de sus intentos de clavar una bandeja. Las siguientes cinco o seis veces que Bryant tomó el balón frente a Chandler, metió todos sus tiros.

* Su recuerdo de un encuentro con un aficionado de los Knicks en el gimnasio del hotel Four Seasons en Central Park South temprano en la mañana, adonde Bryant estaba trabajando el lunes.

“Hay mucha electricidad en esta ciudad ahora. Voy a levantar pesas a la mañana, y la gente no está hablando de cuántos puntos vas a anotar esa noche, sino de que los Knicks van a ganar. Así que D’Antoni definitivamente ha revitalizado esta ciudad”, dijo Bryant.

De hecho, hubo pocos eventos de una noche en la última década que revitalizaron el Madison Square Garden tanto como anoche, aunque los aficionados de los Knicks que no asistieron lamentarán escuchar que al menos la mitad del público parecía alentar a los Lakers, y los gritos “J-M-V” llegaron a ser ensordecedores.

Bryant asegura que no tenía idea que el récord de anotaciones en el estadio (marcado por King ante New Jersey en la Navidad de 1984) estuviera a su alcance cuando se posicionó en la línea con 2:33 en el reloj y anotó sus últimos dos tiros libres — acertando un total de 20 de 20 desde la línea, 11 de 11 en el último cuarto — para alcanzar los 61 puntos. Más tarde dijo que fue “una bendición” mientras bromeaba diciendo que su carrera había progresado algo desde que jugó su primer partido en el Garden de novato cuando “estaba más nervioso imposible y pesaba unas 80 libras”.

Tengo un claro recuerdo de aquel Bryant de 18 años debutando en el MSG en la temporada 1996-97. Estaba sentado a unos 12 pies de él, y recuerdo que miraba con los ojos bien grandes a su nuevo compañero Shaquille O’Neal desde el banco, como diciendo, “No puedo creer que estoy en el mismo equipo que Shaq”.

Las carreras de cada uno de ellos tuvieron sus altibajos en los años siguientes, y el Garden fue un lugar adonde los Lakers podrían haber comenzado a sentirse mal de sí mismos tras enterarse que la lesión de Bynum –un desgarro en el ligamento colateral medio– lo dejará fuera hasta abril.

De pronto, parecía que la única potencia de la Conferencia Oeste sería un poco más mortal hasta junio.

Hasta que Bynum les dejó muy en claro al resto de los Lakers que él, y ellos, no iban a dejar que esto los arruine.

“Ya sabes, en los primeros cinco minutos podías ver que iba a ser así”, dijo el entrenador de los Lakers, Phil Jackson, quien más tarde señaló irónicamente que Bryant y Pau Gasol (31 puntos) ignoraron su orden de mover un poco más el balón en la segunda mitad.

Pero como Bryant arrancó anotando sus dos primeros intentos desde la línea de triples y siguió marcando desde todos los ánulos, sin parar de cargar y sacar faltas en el último cuarto (cuando Gasol no estaba dominando la pequeña línea frontal de los Knicks), la noche era suya, la electricidad en el estadio era palpable, y desde que Patrick Ewing regresó con el uniforme de Seattle en la temporada 2000-01 que no se veía en este edificio una ovación de pie como la que lo despidió.

“Las noches que Kobe está encendido, quema mucho”, dijo Jackson.

De modo que aunque Bryant se pasó el resto de la noche mirando el último documental de Lee, y el resto de los Lakers disfrutaban de una noche extra en la ciudad antes de viajar a Toronto para la cuarta parada de su gira de cinco juegos, los Lakers despertarían el martes para enfrentar la realidad de que por más grandiosa que fuera esta noche para uno de sus jugadores, el camino será largo y rocoso sin su centro, un centro que entró cojeando al Garden con una muleta negra bajo el brazo para no cargar peso sobre su rodilla lesionada.

Y llegado abril y mayo, y tal vez junio — el estado del jugador de 7 pies que andaba con muletas será mucho más importante para los Lakers que lo que Bryant hizo a principios de febrero en Nueva York, cuando se encendió como ningún jugador lo había hecho antes en la esquina de la 33 y la Octava.

Y para King, Chandler, D’Antoni y aquel aficionado anónimo de los Knicks en el gimnasio del Four Seasons: ahora tienen una explicación de lo que motivó a Bynum a hacer lo que hizo.

Y a LeBron James: debes tener en mente el récord de anotaciones en el MSG cuando juegues allí por última vez en la temporada regular este miércoles. El número mágico será 62.

http://deportes.eluniversal.com

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