Corea acaba con el sueño latino

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Updated: marzo 22, 2009

Si Japón se convirtió en el verdugo de Cuba, Corea del Sur hizo lo propio con Venezuela después de darle una lección en la primera semifinal de la segunda edición del Clásico Mundial de Béisbol que ganaron por paliza de 10-2.

Corea del Sur no sólo se clasificó con todo el merecimiento a la gran final, que disputará el lunes con el ganador de la segunda semifinal que disputan hoy, domingo, Estados Unidos y Japón, sino que además dejó en evidencia al piloto de Venezuela, Luis Sojo, por la decisión de sacar al derecho Carlos Silva como abridor.

Cuando todo el mundo pensaba que el abridor para ganar el partido era el joven Félix Hernández, Sojo pensó que Silva podía aguantar al menos varias entradas sin permitir carreras y luego con el relevo intermedio y el cerrador Francisco Rodríguez podían asegurar el pase a la final, donde estaría Hernández.

Se equivocó por completo, el bateo surcoreano le respondió con la anotación de siete carreras en los dos primeros episodios con el jardinero izquierdo Hyun Soo Kim y el primera base Tae Kyun Kim que se combinaron para 5 de 7 con tres carreras impulsadas.

Tae Kyun Kim llegó a las 11 carreras impulsadas en lo que va del Clásico Mundial para superar la mejor marca individual del torneo que estaba en poder del estadounidense Ken Griffey Jr, de Estados Unidos, y Seung Yeop Lee, su compatriota, establecida en el Clásico del 2006.
Mientras que el jardinero derecho, Choo Shin-Soo, el único pelotero surcoreano que milita en las Grandes Ligas, con los Indios de Cleveland, también quiso ser protagonista de la noche al pegar jonrón de tres carreras en el primer episodio para cerrar un racimo de cinco.

El Dodger Stadium, de Los Ángeles, se vino abajo ante el delirio de la mayoría de los 43.378 espectadores que apoyaban al equipo surcoreano. El comisionado del béisbol de las Grandes Ligas, Bud Selig, también presenció el partido.

Por si lo anterior no había sido suficiente, ante un descontrolado Silva, el abridor surcoreano Suk-Min Yoon silenció por completo a la artillería pesada venezolana, repleta de jugadores de Grandes Ligas, que llegaron al partido con la aureola de ser el mejor ataque del Clásico.

Yoon (2-0) lanzó seis entradas y dos tercios para ceder sólo dos carreras limpias y eso fue todo lo que permitió el pitcheo surcoreano porque los cuatro relevistas que salieron después del abridor estuvieron todavía mucho más herméticos ante las estrellas venezolanas de las Grandes Ligas.

“Como jugador de Grandes Ligas, en términos de los actuales que militamos en las mayores, no hay diferencia con los otros profesionales de fuera de Estados Unidos” , reivindicó Choo. “Todos los jugadores surcoreanos son excelentes, no creo que haya diferencia con los de las Grandes Ligas”.

El marcador y la forma como jugaron ante Venezuela no dejaron ninguna duda que esa es la realidad y que con toda seguridad se le han abierto las puertas a muchas oportunidades dentro del beisbol profesional de Estados Unidos y han encendido una luz de alarma a los peloteros latinoamericanos.

El derecho Yoon con sólo 22 años, que tiene marca de 14-5 y 2.33 de efectividad, sólo ha permitido 13 imparables, dos carreras, ha dado una base por bolas y ponchó a 13 bateadores en cuatro salidas que ha hecho al montículo durante el Clásico.

“Más que estar nervioso, tenía confianza, aunque sabía que eran bateadores de Grandes Ligas”, declaró Yoon. “No supe quienes eran los que llegaban a batear, simplemente tenía confianza en mi mismo contra ellos y no me importó nada más”.

Los bateadores que se enfrentaron a Yoon eran nada menos que la artillería pesada criolla encabezada por Miguel Cabrera, Magglio Ordóñez, Bobby Abreu, José Lopez, Carlos Guillén, Melvin Mora y Ramón Hernández.

Todos ellos habían llegado a la semifinal después de producir 12 jonrones con 36 imparables de extra base, en los primeros seis partidos del Clásico y superaron a sus rivales con 30 carreras anotadas por tan sólo 11 permitidas para ganar cinco partidos, incluidos dos frente a Estados Unidos.

“Hay que darle una gran cantidad de crédito al pitcheo de Corea del Sur, porque estuvieron increíble, absolutamente, sensacional” , declaró Sojo. “Consiguieron además una ventaja de cinco carreras, y eso fue el partido”.
Sojo reconoció que su equipo no hice el mejor beisbol y lo demuestran los cinco errores que cometieron, una nueva marca en la historia del torneo.

“Es muy doloroso perder de esta manera, porque hicimos nuestro trabajo para conseguir el objetivo de las semifinales, pero Corea del Sur lo realizó mejor que nosotros”, argumentó Sojo. “Desafortunadamente, no fue un buen día para nosotros, y esa es la realidad del béisbol, y por eso quedamos eliminados”.
Sojo, que mostró una gran clase al ser el primero en felicitar al equipo surcoreana y lo bien que habían jugado, también dijo que muy pronto una gran número de peloteros del país asiático podrían llegar a las Grandes Ligas.
“Ver como el joven Yoon lanzó la pelota es para que se abriesen muchos ojos”, señaló Sojo. “El relevo estuvo extraordinario y no sé, y me sorprende, como hay tan pocos jugadores surcoreanos en las Grandes Ligas, pero pienso que a partir de ahora si que los va a ver” , agregó Sojo, que también felicitó a los peloteros venezolanos por el gran torneo que habían realizado.

Por su parte, Abreu, el nuevo jardinero derecho de los Angelinos de Los Ángeles, que cometió uno de los cinco errores del equipo venezolano, admitió que se equivoco al cerrar el guante antes de tiempo.

“Lo hice mal y eso fue lo que motivo el racimo de carreras que iban a conseguir en el primer episodio para generar un gran daño a Carlos (Silva), que buscaba el primer out del partido y mantenernos en el juego” , explicó Abreu.

No sucedió tal cosa, la historia fue muy diferente y Corea del Sur espera rival para su primera final del Clásico Mundial, en la del 2006 quedó tercera, mientras que los peloteros venezolanos tendrán que regresar a los campos de entrenamiento de primavera con sus correspondientes equipos de las Grandes Ligas.

El sueño de conseguir el título del Clásico Mundial acabó para Venezuela y el béisbol latinoamericano, mientras que el nuevo poder asiático con Corea del Sur, al margen de lo que pueda hacer Japón frente a Estados Unidos, está más vivo que nunca.

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