Los Patriots ganan a los Chargers pese a Gostkowski

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Updated: octubre 30, 2017

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El Gillette Stadium ha sido testigo de como los Patriots han sido capaces de llevarse un partido que se complicó por los errores del kicker.

La defensa de New England sigue haciendo agua. Ni es capaz de meter presión al quarterback rival, ni cierra la carrera, ni está encima de los receptores. Pero ante los Chargers dio igual. Primero porque el ataque de Tom Brady no salía del emparrillado ni con aguarrás. Y alargaba los drives todo lo que podía. Y eso es algo a tener en cuenta porque representa un giro radical en la filosofía de su plan de juego. Si al principio de la temporada eran habituales los pases muy profundos en busca de Cooks o Gronko, ahora bombardean sin piedad la media y corta distancia, juegan siempre en el filo de la línea amarilla virtual y, por fin, el juego de carrera empieza a cumplir su misión de fijar defensas.

El segundo motivo por el que el mal rendimiento de la defensa de los Pats no fue determinante es que los Chargers no pararon de dispararse tiros en el pie; con un safety inexplicable en el que Travis Benjamin retrocedió once yardas tras recibir un punt para meterse en la end zone, donde fue placado; con Rivers lanzando el balón hacia atrás para terminar recibiendo un sack y salir de distancia de field goal; con terceros downs mal planteados y ejecutados y una infinidad de otros detalles que llevan ya muchos años perjudicando su rendimiento partido tras partido.

Por último, hay un tercer factor que da un respiro a la defensa de New England en su falta de consistencia. Se llama Tom y se apellida Brady. El quarterback de los Pats sigue jugando a nivel de MVP moviendo su ataque con una soltura y una inteligencia superior y controlando el juego con una superioridad insultante.

Y eso que los Chargers empezaron ganando 0-7 después de que Melvin Gordon anotara un touchdown de carrera de 87 yardas que sacó todos los colores a la defensa de Belichick en primer, segundo y tercer nivel. Un paseo para el corredor y otro toque de atención para Patricia.

A partir de ahí, los locales iniciaron una lenta labor de demolición. Sin prisa, con mucha paciencia, escondiendo lo bueno y explotando lo malo, con Burkhead ganando protagonismo de modo exponencial y el backfield teniendo un papel limitado, e incluso pobre en número de yardas, pero dando cada vez más sensación de peligro y de que en pocas semanas puede empezar a ser factor.

Primero llegó un touchdown de Gronkowski, que igualó el partido 7-7 y que, pese a que en la primera mitad siguió muy lejos del rendimiento de sus mejores tiempos, en la segunda fue decisivo con sus recepciones para la victoria de su equipo; luego fue el regalo del safety 9-7; más tarde fue el momento de remangarse para que Gostkowski se encargara de cerrar la tarde a base de field goals. Pero ahí es donde casi falló la ecuación. El kicker de New England hace ya algún tiempo que ha perdido su precisión. Su equipo apeló a él para que resolviera el partido sin sobresaltos y no fue capaz de hacerlo. Anotó tres pero falló otros dos y eso permitió a los Chargers mantenerse vivos hasta el último momento mientras el ataque de New England tenía que echarse todo el peso del equipo a la espalda.

Con ese guion en el choque, y cierto amodorramiento, llegamos a los últimos nueve minutos cuando Philips conectó con Benjamin para anotar un touchdown que pese al fallo en la conversión de dos dejaba el marcador 18-13. Una vez más, en cuanto la defensa de los Patriots pasaba tiempo en el campo, su equipo tenía problemas.

Todo apuntaba a un final no apto para cardiacos, pero entre los errores en ataque de Los Angeles y la facilidad de Brady para comerse el reloj y matar el partido, todo quedó casi decidido con un field goal bueno de Gostkowski, Rivers tuvo un minuto para anotar un touchdown con conversión que llevara el encuentro al tiempo extra, pero no lo consiguió. 21-13 en el marcador y no demasiada espectacularidad en unos Patriots que fueron prácticos y tiraron de oficio para ganar con la ley del mínimo esfuerzo y pensando sobre todo en corregir problemas, tapar goteras y seguir encontrando el nivel de juego necesario para ser competitivos en enero.

Los Chargers, por su parte, volvieron a quedarse muy cortitos un domingo más. La defensa tiene momentos brillantes, Melvin Gordon aporta grandes jugadas y electricidad, pero el tono general es desangelado y hasta triste. Como si estuvieran ahí porque no tienen más remedio.

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